
OJO SECO
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OJO SECO
¿Sientes ardor, irritación o la necesidad constante de frotarte los ojos? Estos son síntomas comunes del ojo seco.
Los ojos cuentan con glándulas que producen lágrimas, cuya función es lubricar, proteger y mantener saludable la superficie ocular. Sin embargo, en algunas personas estas glándulas no producen suficientes lágrimas o las lágrimas se evaporan más rápido de lo normal.
Cuando esto ocurre, la superficie del ojo no se mantiene adecuadamente lubricada, lo que provoca sensación de resequedad, irritación, ardor o incomodidad, y genera el impulso de frotarse los ojos con frecuencia.
El ojo seco puede tener distintas causas y es importante una valoración oftalmológica para identificar el origen del problema y orientar al paciente sobre el manejo más adecuado.
MANEJO DEL OJO SECO
El ojo seco es una condición que puede empeorar con el tiempo si no se atiende adecuadamente. Al inicio, la resequedad puede presentarse de forma ocasional, pero con el paso del tiempo es común que las molestias aparezcan durante gran parte del día.
La irritación constante, el ardor o la necesidad frecuente de frotarse los ojos pueden afectar la superficie ocular y favorecer la aparición de otras molestias o complicaciones. Por esta razón, es importante realizar una valoración oftalmológica para identificar la causa del ojo seco y orientar al paciente sobre las opciones de manejo más adecuadas para su caso.
El Dr. Miguel Ángel Rivas Cruz brinda atención oftalmológica especializada para pacientes con ojo seco, con un enfoque individual y seguimiento médico adecuado.
SÍNTOMAS DEL OJO SECO
Sensación de ardor o comezón en los ojos
Ojos rojos o irritados
Presencia de secreción o mucosidad en las comisuras
Sensibilidad a la luz
Sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo
Visión borrosa intermitente y cansancio visual
Molestias al usar lentes de contacto
Lagrimeo excesivo como respuesta a la resequedad
OTRAS CAUSA DEL OJO SECO
Cambios hormonales, como los que ocurren durante la menopausia
Partículas o residuos que obstruyen las glándulas lagrimales
Producción de lágrimas de baja calidad, que no lubrican adecuadamente el ojo
Enfermedades sistémicas, como diabetes, artritis reumatoide, deficiencia de vitamina A, esclerodermia, trastornos de la tiroides, síndrome de Sjögren o lupus
Cirugías oculares con láser, donde el ojo seco puede presentarse de forma temporal
Alteraciones en la posición de los párpados, como párpados volteados hacia dentro o hacia fuera
Uso de ciertos medicamentos, hormonas o fármacos que afectan la producción de lágrimas
Uso prolongado de pantallas, como computadora, celular o televisión
Tabaquismo

